Formación Continuada

INTRODUCCIÓN

A la luz de los análisis epidemiológicos publicados en nuestro país parece claro cómo los mayores son cada vez más, retienen mayor número de dientes en boca y, por tanto, demandan más y mejor asistencia odontológica. Nuestro sistema de salud pública, estando muy lejos de lo deseable y más aún tras observar los datos sobre salud oral de este colectivo, se encuentra muy restringido a la hora de proporcionar asistencia dental, cubriendo exclusivamente tratamiento de exodoncias y subvencionando, sólo en parte, las rehabilitaciones protésicas. Por ello, cada vez son más los ancianos que demandan asistencia odontológica en clínicas privadas, con una infraestructura particular, preparación especializada en este grupo de edad y consideraciones medicodentales para un planeamiento y realización adecuada de nuestro tratamiento dental.

Dichas consideraciones adquieren una especial importancia en el denominado viejo-viejo, es decir, aquellas personas mayores de 75 años.

La comorbilidad y polimedicación son probablemente dos de las características principales de los mayores que les hace diferente en la atención medicodental. Cada vez son más los ancianos que nos demandarán tratamiento dental teniendo algún compromiso médico que nos condicione nuestro tratamiento. El paciente médicamente comprometido, definido éste como aquél cuyo estado de salud general restrinja su acceso a los servicios de odontología generais, será uno de nuestros objetivos a tratar y diagnosticar en el gabinete dental, remitiendo a servicios hospitalarios cuando pensemos que su patología contraindique el tratamiento dental de manera ambulatorio. Igualmente debemos asumir que los ancianos no informan correctamente acerca de su sintomatología en un porcentaje elevado de ocasiones. Por tanto, el odontólogo debe realizar una historia clínica médica detallada y con preguntas concretas y orientadas.

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