Formación Continuada

DIAGNÓSTICO

Ya en el apartado de epidemiologia, hacíamos referencia a la dificultad que supone la estandarización de los criterios diagnósticos para estudios epidemiológicos. Desde el punto de vista clínico, consideraremos de entrada 2 tipos de lesiones: caviladas y no caviladas. Las lesiones covitadcis (fig. 2) pueden ser de color marrón claro y son las más agresivas y de rápida evolución, mientras que las lesiones caviladas de color más oscuro (llegando a color negro) son de evolución más lenta.

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Figura 2. Caries radicular cavitada, de color marrón claro, blandas al tacto y consideradas como de rápida evolución

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Figura 3. Caries radicular no cavitada, de color marrón oscuro a negro, con extensión en superficie y consideradas como de lenta evolución

El diagnóstico de éstas es generalmente visual y táctil, siendo necesarias a veces radiografías de aleta de mordida para aquellas lesiones situadas interproximalmente. En cuanto a las lesiones no cavitadas, son lesiones que se extienden en la superficie llegando a veces a rodear completamente el diente (fig. 3). Pueden ser más o menos duras al tacto con una sonda de exploración, con un color que oscila de marrón claro hasta negro. Hay algunas lesiones de éstas no caviladas que se consideran como activas, mientras que otras son inactivas; habiéndose ensayado multitud de métodos como son la radlovisiografia, la penetración de colorantes y hasta los más recientes métodos enzimáticos que indican actividad o no de las caries primarias de raíz, no se ha llegado a una diferenciación concluyente de ambos tipos de lesiones.Vistos los antecedentes, el diagnóstico clínico visual y táctil continúa siendo el más fiable. No hay que olvidar que ciertas localizaciones de las lesiones requieren la ayuda de exploración radiológica (interproximales). Cabe recordar que un buen marcador de riesgo de sufrir caries de raíz en un paciente es la presencia de lesiones previas, tratadas o no. Ante esta circunstancia tendremos que extremar la exploración visual y radiológica. Si además se añaden otros factores de riesgo de los descritos anteriormente, sabremos si estamos o no ante un paciente de alto riesgo de caries de raíz.

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