Estrés y Bruxismo

Los casos de BRUXISMO aumentan con el ESTRÉS

La época de exámenes para los estudiantes o el hecho de tener que hacer frente a situaciones económicas o familiares complicadas provocan una mayor tensión emocional debido a la exigencia de un rendimiento superior al normal.

La presencia de bruxismo está relacionada con la aparición de otras patologías como dolores de cabeza, cuello, espalda o mandíbula y, en procesos muy mantenidos en el tiempo, puede cursar también vértigos y mareos.

Los casos de bruxismo – apretamiento dental y rechinamiento- relacionados con el estrés aumentan entre la población en épocas de exámenes para los estudiantes o cuando los adultos deben hacer frente a situaciones que les resultan complejas: “una cuesta de enero”, la devolución del préstamo de una casa que no pueden pagar, un proceso de divorcio… En estos casos hay un mayor estrés emocional que puede repercutir en el apretamiento dental que todos conocemos con el nombre de bruxismo.

¿Pero qué es el bruxismo?

El bruxismo es un hábito que consiste en apretar o rechinar los dientes, tanto de día mientras se está despierto como de noche mientras se duerme. Hay un elevado porcentaje de la población adulta que lo padece y también lo pueden sufrir los niños.

De hecho, el bruxismo es una forma de descargar tensiones emocionales y vitales. Es nuestro cerebro quien descarga dichas tensiones a los músculos masticatorios y esto se traduce en un apretamiento inconsciente de los dientes.

Somos capaces de reconocer rápidamente que alguien padece bruxismo porque vemos que tiene un desgaste en los dientes. Del mismo modo, la persona que lo padece muestra una pérdida del soporte óseo de los dientes y de la movilidad de los mismos, padece dolor en los músculos masticatorios, contracturas musculares, dolor en la articulación temporomandibular, dolor de oídos y de cabeza y migrañas, alteraciones del sueño, roturas en los tratamientos dentales…

Ampliar Información

 

Su voto: Ninguno (1 vote)