Desgaste en la dentadura
Los homÃnidos de Atapuerca se quedaban sin dientes al llegar a los 40 años debido, sobre todo, a la ingesta de alimentos crudos Un trabajo publicado por la revista estadounidense PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), obra de los investigadores que trabajan en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), concluye que el debilitamiento en la dentadura de nuestros antepasados era profuso.
El estudio desvela que los homÃnidos del Pleistoceno Medio, como los de la Sima de los Huesos de Atapuerca, sufrÃan una importante erosión en las coronas de los dientes. Ello se debÃa, en su mayor parte, al consumo de alimentos crudos. Los vegetales, por ejemplo, necesitan un proceso de masticación largo y, si por añadidura contienen partÃculas silÃceas (fitolitos), provocan la abrasión del esmalte y la dentina.
Se ha averiguado que estos antepasados empleaban los incisivos y los caninos, entre otras funciones, para sujetar objetos y desgarrar alimentos, lo que contribuÃa al daño en las coronas. De este modo, los adolescentes y jóvenes de la Sima de los Huesos presentaban un grado de desgaste de incisivos y caninos comparable al que hoy muestra una persona de 70 años.
Pocos homÃnidos de Atapuerca llegaban a vivir más de 40 años, pero, en el caso de superar esta edad, tenÃan grandes problemas para la masticación de los alimentos. El estudio cifra en 0,3 milÃmetros el desgaste anual en la altura de la corona. José MarÃa Bermúdez de Castro, investigador del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas) en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y codirector de Atapuerca, afirma: "Si tenemos en cuenta que estos dientes despuntan en la encÃa y comienzan a ser funcionales hacia los siete u ocho años, y que la altura de su corona es de 11 a 13 milÃmetros, es fácil calcular que entre los 40 y 50 años la corona de los incisivos desaparecÃa completamente".
Otra de las investigadoras, Marina Lozano, realiza ahora una tesis acerca de las alteraciones en el esmalte y las marcas que quedaban en los dientes. Además, cotejará las dentaduras de los homÃnidos de Atapuerca con las de otras poblaciones, como los esquimales y los fueguinos conservados en la Universidad de Cambridge.
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