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RESPONSABILIDAD PROFESIONAL EN IMPLANTOPRÓTESIS
Esther San Pablo de Diego. E.U. en Implantoprótesis
Margarita Cameselle. E.U. en Implantoprótesis
Definición y concepto
La responsabilidad profesional se puede definir como la "obligación
que tiene el odontoestomató logo de reparar, responder y resarcir
los daños que hayan producido a los pacientes como consecuencia
de actos u omisiones, voluntarias o involuntarias, cometidos durante el
ejercicio de la odontoestomatología".
Hay que diferenciar conceptualmente: la responsabilidad profesional de
la responsabilidad del profesional, debido a que el código penal
agrava las penas de los delitos de responsabilidad profesional. La responsabilidad
del profesional afecta a errores en actuaciones no específicas
de la actividad profesional pero que pueden ocurrir durante su transcurso
(como verter un líquido sobre el paciente, etc.); mientras que
la responsabilidad profesional hace referencia a los errores en actos
específicos de la actividad profesional de la que se trate, en
nuestro caso de la odontoestomatología (1-3).
Elementos constitutivos de la Responsabilidad Profesional
Para que pueda prosperar la exigencia de
responsabilidad profesional han de cumplirse cuatro elementos:
1. Obligación preexistente.
Puede tener su origen en:
- la modalidad de ejercicio profesional del odontoestomatólogo.
- la decisión voluntaria del profesional de tratar a una persona.
- el deber de prestar socorro que tienen todos los ciudadanos ante casos
de peligro manifiesto y grave.
2. Daño causado.
Hace referencia a la aparición de complicaciones, generación
de lesiones, agravación de procesos patológicos preexistentes,
contagio de enfermedades y prolongación del proceso patológico.
3. Falta profesional. Las
faltas profesionales pueden producirse por acción u omisión
mediando culpa o negligencia. Como señalan Moya, Roldán
y Sánchez consiste en "hacer lo que no se debía haber
hecho u omitir lo que se debía haber realizado". En la inmensa
mayoría de las ocasiones, a través de una prueba pericia¡
a cargo de otros profesionales, se determina si la actuación fue
correcta o constitutiva de falta.
4. Relación causa-efecto entre falta
y daño. Ha de determinarse una relación
directa entre la falta cometida y el daño causado. Los criterios
clásicos de valoración de la causalidad son: el criterio
cronológico, topográfico, cuantitativo, de continuidad sintomática
y de exclusión.(3,4)
Situación actual y problemática
que comporta
En la actualidad, el incremento de las demandas
contra todos los profesionales de la salud, está afectando negativamente
al profesional y al resto de la sociedad.
Las causas que pueden estar provocando el aumento de las demandas se pueden
resumir en:
- La creencia de que la salud es un derecho y por tanto debe estar asegurado
por el estado, delegando la responsabilidad de cuidar la salud en los
estamentos públicos.
- La creencia de que todas las patologías odontológicas
tienen solución, motivada por noticias pseudocientíficas
en medios de comunicación.
- Empeoramiento de la comunicación entre el paciente y el odontólogo.
- Noticias de indemnizaciones millonarias, que animan a ciertas personas
a reclamar.(2)
Los actos odontológicos que producen
un mayor número de reclamaciones en E.E.U.U. son los siguientes:
errores y complicaciones en la exodoncia; dolor persistente; transmisión
de enfermedades; complicaciones de la anestesia; cuerpos extraños
y expectativas (5). Un estudio realizado por el Colegio de Odontólogos
y Estomatólogos de la I Región durante el periodo 1982-1997,
muestra que las principales causas de reclamación se deben a: complicaciones,
insatisfacción, accidentes, intrusismo y error diagnóstico
(6).
El aumento de demandas provoca las siguientes consecuencias:
- Incremento de los honorarios, debido a la contratación de seguros
de responsabilidad civil de elevadas cuantías, por demanda.
- Ver al paciente como futuro demandante deteriorando la calidad asistencial.
- Elección de los tratamientos que conllevan menores problemas
legales, sin ser los más indicados.(2)
Tipos de responsabilidad
profesional
Dentro de la responsabilidad profesional existen dos
campos: la responsabilidad moral y la responsabilidad legal.
La responsabilidad moral depende de los principios éticos
del profesional.
La responsabilidad legal es la obligación de responder
de los actos u omisiones profesionales y de sus consecuencias ante la
Ley y se divide en:
a) Responsabilidad penal
Es "la obligación de responder de los delitos y faltas cometidos
en el ejercicio de la profesión", los cuales se castigan en
el Código Penal.
Para determinar la existencia de responsabilidad se necesita que haya
una u otra forma de culpabilidad: dolo o imprudencia. En
el dolo, hay conciencia y voluntad de dañar, mientras que en la
imprudencia no se busca producir daño (4).
b) Responsabilidad Civil
Se puede definir como "la obligación de reparar los daños
que se hayan producido como consecuencia de actos ilícitos civiles
realizados en el ejercicio de la profesión". El profesional
responderá cuando exista culpa o negligencia, que consistirá
según el artícuIo1104 del Código Civil en la "omisión
de aquella diligencia que exija la naturaleza de la obligación
y corresponda a las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar".
En toda apreciación de Responsabilidad Civil existen al menos tres
elementos: una acción u omisión, un daño y una relación
de causalidad entre ambos.
La Responsabilidad Civil puede ser de dos tipos:
-Contractual: supone un contrato previo entre las dos partes.
-Extracontractual: no existe vínculo previo y la obligación
de reparar se basa en una exigencia de tipo ético.
Existe una evolución de la doctrina de los Tribunales en algunas
áreas de la Medicina y de la Odontología en los últimos
años. Para el Tribunal Supremo la relación jurídica
facultativo-paciente, conforma un contrato "de medios". Ello
comporta no una obligación de curar al enfermo sino de proporcionarle
todos los cuidados que requiera según el estado de la ciencia y
la denominada "lex antis ad hoc". No obstante la tendencia va
variando. Ya en 1990 el Tribunal Supremo ponía como ejemplo del
contrato de resultados la prótesis dental. Y en 1999 esta corriente
cristalizó en la sentencia n° 587/1999 de la sala de lo Civil
del Tribunal Supremo donde se obliga a obtener resultados en cirugía
estética, vasectomía y odontología. Desde ese momento
esta cita se ha repetido en otras sentencias del Tribunal Supremo referidas
al ámbito sanitario. Hay algunas áreas de la Odontología
donde el contrato de resultados es, para los tribunales, más obvio:
los procedimientos estéticos y la prótesis dental. Sin embargo,
expertos reunidos en el IX Congreso Nacional de Derecho Sanitario de 2002,
concluyeron en que "la Odontología no constituye una obligación
de resultado, dado que prácticamente el 95% de los actos clínico-asistenciales
odontológicos son de carácter curativo". Por tanto,
existen dos posiciones claramente diferenciadas, la doctrina jurisprudencia¡
y los expertos en Derecho Sanitario (7,8).
c) Responsabilidad administrativa
Hace referencia a las obligaciones que han de cumplir los odontólogos
que ejercen su actividad para las administraciones públicas.
d) Responsabilidad laboral
Afecta a los odontólogos que trabajan por cuenta ajena, contratados
por una empresa de cualquier naturaleza.
e) Responsabilidad corporativa o colegial
Se basa en las normas que dictan los Colegios Profesionales, en los que
hay que inscribirse para ejercer como odontólogo.
Estos cinco tipos de responsabilidad son independientes y se puede demandar
por las diferentes vías. En el caso de la Odontología la
mayoría de los pacientes demandan al Odontólogo con una
finalidad económica. Por lo tanto deberían demandar por
vía civil, ya que el ganar el juicio conlleva dinero directamente.
Sin embargo, la vía penal es la más utilizada porque es
gratuita para el paciente, mientras que por vía civil el paciente
debe contratar un abogado. Si se condena al odontólogo por vía
penal puede implicar prisión, multa e inhabilitación profesional
(4).
Consejos para disminuir la posibilidad
de demanda por Responsabílidad Profesional
El primer consejo es realizar
una odontología de calidad y derivar el paciente a otros profesionales
cuando no estemos cualificados para la realización de un tratamiento.
- Mantener una buena comunicación
con el enfermo y la familia. Casi todas las demandas pasan por un paso
previo de ruptura de la comunicación. Mientras exista comunicación
siempre hay posibilidad de acuerdo amistoso o de reconocer un error.
- Evitar comentarios malintencionados sobre
tratamientos realizados por otros compañeros,
porque causan desconfianza hacia la Odontología y pueden
acarrear que nuestro compañero sea demandado.
- No asegurar el resultado del tratamiento,
sino informar al paciente de los riesgos y del porcentaje de éxito
y fracaso mediante un correcto consentimiento informado.
- El paciente es el que decide.
El odontólogo debe informar de las distintas alternativas de tratamiento,
con sus ventajas e inconvenientes, pero es el paciente el que decide y
no el odontólogo con su actitud "paternal". Además
cualquier tratamiento dental debe ser vivamente deseado por el paciente,
ya que si no es así, a la menor complicación del tratamiento,
el paciente tenderá a culpabilizar al profesional.
- Seguir los protocolos de las Sociedades
Científicas.
- Precaución con los tratamientos
novedosos: Constantemente
en Odontología están apareciendo tratamientos novedosos,
con los que hay que ser muy cautos y hacer un informe de consentimiento
informado muy exhaustivo.
- No abandonar al paciente en ningún
caso.
- Ser muy cuidadosos a la hora de elaborar
las Historias Clínicas: Es el documento médico
legal más importante en Odontología. No hacer alteración
alguna de la Historia Clínica. Su fuerza probatoria radica en su
exactitud y corrección.
- Extremar las precauciones en caso de pacientes
potencialmente conflictivos: El perfil del paciente demandante
es mujer de 30-40 años de edad.
- Reconocer los errores y pedir disculpas
por ellos.
- Es mejor un mal arreglo que un buen juicio
en la mayoría de los casos: la ventaja de los arreglos
extrajudiciales, como el arbitraje sanitario es evitar los problemas de
los juicios (abogados, ir a declarar a los juicios, la pérdida
de tiempo, antecedentes penales...).
- Tener un buen seguro de Responsabilidad
Civil: no se debe trabajar sin tener cubierta la responsabilidad
civil, porque se responde con los propios bienes.
- Tener unos mínimos conocimientos
de Odontología Legal.
Si nos interponen una demanda debemos poner el hecho en conocimiento de
nuestra Compañía de Seguros y buscarnos un abogado experto
en Derecho Sanitario. Independientemente del resultado de la demanda,
no se debe perder el amor a la profesión ni las ganas de prestar
un servicio a lo pacientes(9,10).
Clasificación
de las causas de responsabilidad en implantologia oral
Bowen Antolín, realizó
un estudio entre los años 1982-99, en el que clasifica las causas
de reclamaciones en implantología, con los datos procedentes de
la Comisión Deontológica del Ilustre Colegio Oficial de
Odontólogos y Estomatólogos de la I Región, llegando
a los siguientes resultados:
1. Error de diagnóstico.
Para no cometer este error deben realizarse una historia clínica
y pruebas complementarias adecuadas. El analista, el radiólogo
y el implantólogo tienen diferentes responsabilidades, pero como
son reclamaciones procedentes de nuestro Colegio Profesional sólo
se contempla la figura del implantólogo y se obtiene un 9% del
total de las reclamaciones.
2. Error de indicación y de prescripción.
Suponen un 8%, destacando la sobreestimación de los requerimientos
del paciente, refiriéndose a sobretratamientos o tratamientos excesivamente
agresivos.
3. Error técnico durante la realización del tratamiento.
El error técnico es el que más importancia tiene dentro
de todas las causas de reclamaciones, con un 58.6%, si bien muchas de
la veces la causa no estuvo en el motivo técnico en sí,
sino en el diagnóstico que no llegó a ser ni lo correcto
ni lo certero que debería haber sido en un principio. Dentro de
la fase quirúrgica destaca el error denominado "mala evolución
precoz del implante" y en la fase protodóncica las alteraciones
estéticas.
4. Error de pronóstico.
El error de pronóstico no constituye en sí una falta, pero
contribuye a la degradación de la relación médico-paciente,
encontrándose un porcentaje del 18.4% y se destaca la ausencia
de consentimiento informado en casi un 14 por ciento de las reclamaciones
presentadas.
5. Error de seguimiento del paciente.
Ocupan un 2.3% y suelen tener un alto contenido subjetivo al ser pacientes
extremadamente conflictivos y que por lo general no han recibido atención
odontológica durante años.
6. Error genérico.
En los últimos años han surgido dos nuevas causas por las
que se ha exigido responsabilidades en Implantología: la ausencia
de Historia Clínica y las emergencias vitales. No se han contemplado
en el estudio, ya que son reclamaciones que siguen siempre la vía
judicial, llegando a prosperar.
Tras analizar los anteriores resultados, el autor llega a las siguientes
conclusiones:
I. Existe un aumento de las reclamaciones en Implantologia.
II. Las reclamaciones son complejas e implican a varios profesionales.
III. Los motivos principales
de las reclamaciones en imptantologia son aquellos derivados de los errores
técnicos.
IV. Las reclamaciones más graves siguen directamente la vía
judicial. V. La repercusión económica es cuantiosa.(3)
Bibliografia
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2001. Vol 4. Abril. 4:20-23.
3. Bowen Antolín A. Responsabilidad profesional en Implantología
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Responsabilidad profesional en Odontoestomatología: requisitos
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5. Del Río Highsmith J. Odontología integrada para adultos.
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1982-1997). Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos
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circunstancias profesionales que dan lugar a las reclamaciones y demandas
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8. Gómez de Arriba D. La responsabilidad del implantólogo.
¿Una obligación de medios o de resultados? Rev. Esp. Odontoestomatológica
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9. Perea Pérez B. Medidas para prevenir la demanda o limitar sus
consecuencias. Prof. Dent.2001.Vol 4.Enero.1:17-21. 10. Vega del Barrio
J. Desde la Comisión Deontológica: Los tratamientos deben
ser vivamente deseados. Profesión dental. 1998. Octubre. Vol 1,
2:18-19.
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BIOPSIA ORAL CON
BISTURÍ FRÍO ¿CÓMO, DÓNDE, CUANDO?
Ángel Insua Brandariz
María Martínez Rodríguez
Amparo Romero Méndez
Departamento de Estomatología. Facultad de Medicina y Odontología.
Santiago de Compostela
1.
Concepto de biopsia
Es un procedimiento quirúrgico, consistente en la obtención
de tejido de un organismo vivo con la finalidad de realizar su examen
microscópico para determinar el diagnóstico. (1).
Existen lesiones orales que pueden ser diagnosticadas únicamente
basándose en los datos aportados durante la exploración
física o la historia clínica, pero en otras es necesario
un estudio histopatológico que permita confirmar el diagnóstico
clínico de presunción.
La realización de biopsias en el ámbito profesional es poco
frecuente, a pesar de que su dificultad quirúrgica es equiparable
al de una intervención de cirugía menor (2-4).
2. Propósitos de la biopsia
El propósito de la biopsia es determinar la naturaleza de cualquier
tipo de lesión:
- Determinar si una lesión es inflamatoria, reactiva, sistémica
o tumoral.
- Determinar si el proceso tumoral es maligno.
- En caso de tumores malignos, determinar el tipo y grado de su malignidad
con la finalidad de establecer un pronóstico.
- Poder formular tratamientos específicos.
- Contribuyen en la evaluación de tratamientos.
- Constituyen un documento con valor médico-legal.
3.
Criterios generales para biopsiar (1-5)
- Es recomendable biopsiar lesiones que no respondan a tratamientos locales
en las primeras dos semanas.
- Eliminar irritantes locales
- Lesiones de apariencia inflamatoria o infecciosa que no curan con tratamientos
específicos.- Biopsiar lesiones que presentan un crecimiento súbito
o lento de tejidos blandos o duros.
- Biopsiar lesiones que interfieren con la función local: Hiperplasias
fibrosas, Excrecencias óseas
- Biopsiar lesiones que no tienen una etiología evidente.
- Biopsiar lesiones de etiología desconocida asociadas a dolor,
parestesia o anestesia.
- Biopsiar lesiones intersticiales en la musculatura lingual, bucal o
labial
- Biopsiar lesiones óseas radiolúcidas o radiopacas.
4. Indicaciones (6)
- Confirmación diagnóstica de lesiones sospechosas de malignidad.
- Diagnóstico de lesiones no malignas de mucosa oral.
- Confirmación histológica de determinadas enfermedades
sistémicas, como la amiloidosis (con biopsia gingival), el síndrome
de Sjögren (biopsia de las glándulas salivales menores del
labio inferior) o la sarcoidosis. Se obtendrán 5 lobulillos glandulares
siguiendo las normas generales de la biopsia incisional.
- Es obligatorio la realización de la biopsia ante lesiones cancerizables
como las leucoplasias, eritroplasias, ante ulceraciones orales que persisten
más de tres semanas y ante patología ampollar de tipo de
pénfigo o penfigoide cicatricial.
5.
Contraindicaciones
- No es necesario biopsiar estructuras normales o alteraciones leves del
desarrollo.
- No biopsiar lesiones traumáticas que pueden responder a la remoción
del agente etiológico.
- No biopsiar lesiones inflamatorias que pueden responder a tratamientos
locales específicos, como pericoronaritis, gingivitis o abscesos
periodontales.
- No hacer biopsias incisionales de lesiones presuntamente angiomatosas.
6. Tipos de biopsia (1)
a) Según las características de la lesión:
- Biopsia directa: cuando la lesión asienta en la mucosa oral,
siendo perfectamente accesible al bisturí desde la misma superficie
mucosa.
- Biopsia indirecta: cuando la lesión se encuentra cubierta por
una mucosa oral con apariencia normal.
b) Por el grado de remoción quirúrgica de la lesión
- Biopsia incisional: consiste en la remoción de una muestra representativa
de la lesión y del tejido normal adyacente, con el propósito
de alcanzar un diagnóstico definitivo, previo a su tratamiento.
- Biopsia escisional o por extirpación, que pretende la remoción
quirúrgica completa de la lesión con fines diagnósticos
y terapéuticos.
Es el procedimiento de elección cuando el tamaño
y la localización lesiona¡ nos permiten la remoción
del tejido lesionado con amplios márgenes de tejidos normales.
c) Según el momento en que se efectúe la biopsia
Puede ser: biopsia-preoperatoria, biopsia-¡ ntraope rato ria o biopsia
postoperatoria con la finalidad de comprobar la eficiencia de un tratamiento.
d) Según la técnica utilizada:
- Bisturí convencional.
- Punch
- Punción aspiración con aguja fina (PAAF).
- Láser quirúrgico. (Fig. 1)
- Electrobisturí.
El uso de elelectrobisturí es controvertido ya que mientras unos
autores declaran que crea en los márgenes artefactos por coagulación,
puesto que al coagular las proteínas tisulares le da una apariencia
amorfa macroscopicamente y microscópicamente crea atipias celulares,
otros autores afirman que se reduce el riesgo de iatrogenia y de metástasis.
e) Según la topografía de la lesión:
- Cavidad bucal y labios (mucosa y piel) - Hueso
- Glándulas salivales - Ganglios linfáticos
Principios generales de la biopsia: (7,8)
-Antes de la biopsia se recogerá en la historia clínica
las características de la lesión (tamaño, forma,
color, textura, consistencia, tiempo de evolución, signos y síntomas
asociados, adenopatías regionales) el diagnóstico de presunción,
y los diagnósticos diferenciales.
-Se le explicará al paciente la técnica y motivos de la
intervención evitando el uso de vocablos que pudiesen causarle
cancerofobia. -Es preferible el bloqueo anestésico que la anestesia
infiltrativa.
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Figura 1. Efectos
clínico-patológicos del láser CO2 sobre la
mucosa oral |
Figura
2. Diseño de la incisión |
-Se intentarán incisiones
elípticas que facilitarán la sutura posterior. -Las incisiones
serán preferentemente paralelas a vasos y nervios (Fig.2)
-Si son lesiones menores de 1cm la biopsia será escisional, si
son mayores de 1 cm optaremos por la biopsia incisional eligiendo áreas
representativas de la lesión que incluyan bordes sanos.
-Las muestras se orientarán mediante un punto y se introducirán
en un frasco con fijador.
-La decisión del número y localización de biopsias
están influenciadas por estudios previos que han demostrado que
en determinadas localizaciones, las lesiones precancerosas se malignizan
más frecuentemente. Por otra parte, las zonas enrojecidas, engrosadas,
ulceradas o induradas tienen más posibilidades de ser malignas
por lo que siempre han de ser incluidas en la biopsia.
-La biopsia debe ser suficientemente grande como para incluir tejido normal
y sospechoso y para que el patólogo no requiera un nuevoespécimen
(las muestras pequeñas son difíciles de orientar y manejar
y determinados procesos como la fijación de la muestra pueden ocasionar
una reducción del tamaño de la biopsia).
-En muchas ocasiones una lesión muestra varias zonas susceptibles
de biopsiar, pudiendo tomarse varias muestras puesto que la mayoría
de los pacientes toleran bien este procedimiento.
Todos los principios generales se verán influenciados por: el tamaño
de la lesión, las propiedades físicas del tejido, el potencial
de malignidad de la lesión.
1-Biopsia con bisturí en la cavidad
oral: (1,9-11)
Para lograr una buena visibilidad es necesaria una buena iluminación
además del uso de separadores tipo Farabeuf para retirar los labios
y las mejillas, así como aspiración quirúrgica de
intensidad moderada.
El instrumental que necesitaremos es: jeringa de tipo carpule, agujas
bipunta de un solo uso y de fino calibre, viales de solución anestésica,
bisturí de hoja pequeña y corta (n° 15, n°11, n°12,
otros autores aconsejan el n°5), pinzas de mosquito, pinzas Allis,
pinzas de disección sin dientes, material de sutura (sutura atraumática
de seda de 2 a 5 ceros), gasas y frasco conteniendo el fijador.
La técnica quirúrgica puede reducirse a 6 pasos: la elección
del área a biopsiar, la preparación del campo quirúrgico,
la anestesia local, la incisión, la manipulación de la muestra
tomada y la sutura de la herida operatoria.
1-Elección del área a biopsiar
Si la lesión es de pequeño tamaño se realizará
la biopsia escisión, mientras que si la lesión tiene un
gran tamaño (eje mayor de l cm), se realizará la biopsia-incisión
de la parte más representativa de la lesión. Cuando dudemos
de la malignidad de la lesión y como ayuda a la extirpación
de la parte o partes más representativas podríamos recurrir
al uso del azul de toluidina, que teñirá el contenido nuclear
de las células malignas por ser un colorante básico que
se fija a los ácidos nucleicos. Se tomarán las muestras
donde exista una placa de azul fuerte, las zonas azules claras no son
significativas. Esta técnica fue usada por Shedd en 1965 en la
cavidad bucal. Se usa en tres pasos: 1) lavado con ácido acético
al 1%, 2) Aplicar el azul de toluidina durante 1 minuto en solución
acuosa al 1%, 3) enjuagarse con ácido acético al 1% (Fig.3).
Debemos biopsiar además del tejido lesiona¡, una parte del
tejido sano adyacente del margen lesional.
2-Preparación del campo quirúrgico
El área quirúrgica se desinfectará con un derivado
del amonio cuaternario, nunca se hará con antisépticos de
superficie que contengan yodo, porque dejan tinciones permanentes en los
tejidos.
3-Anestesia local:
Se llevará a cabo con anestésico local tipo amida y con
vasoconstrictor y se infiltrará siempre fuera del área lesiona¡
para no artefactar la muestra.
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Figura 3. Carcinoma de células
escamosas en mejilla que muestra positividad al azul de tolouidina |
4-La incisión:
Para presionar los tejidos orales con el objetivo de realizar la incisión
se efectuará con pinzas sin dientes fuera del área de la
lesión; también es útil dar un punto de sutura previo
a la incisión en la mucosa laxa (Fig. 4).
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Figura 4. Punto
de sutura para estabilizar la muestra de biopsia |
Una vez hecho esto se realizará
una incisión neta y precisa obteniendo así un fragmento
en forma de gajo, en el caso de estar realizando una biopsia incisional.
La incisión en tejidos blandos será en huso o elíptica
diseñando una cuña en forma de "V", que incluya
la lesión y los márgenes sanos. Si la lesión es papilar
debe ser cortada en el pedículo acompañada con tejido normal
en su base.
Si existen varias lesiones realizaremos biopsias múltiples.
Se repetirá la biopsia cuando dudemos de la naturaleza o representatividad
de la muestra.
5- Manipulación de la muestra: (12)
El fragmento se lavará en suero salino isotónico o bien
en agua y posteriormente se sumerge en el fijador. La finalidad del fijador
es detener los fenómenos de autolisis y putrefacción, preservando
la arquitectura celular y endurecer la muestra.
El fijador de elección es la solución de formaldehído
al 10% pues es la que provoca menos alteraciones ultraestructurales en
los tejidos biopsiados. Además de éste se puede usar etanol
al 70%, pero nunca debemos de sumergir las muestras en alcohol isopropílico,
metílico, suero salino o agua destilada por provocar severas alteraciones
tisulares.
El volumen del fijador será entre 10 y 20 veces mayor al del fragmento
biopsiado. Debemos fijarnos si existe en el formo¡ un polvo blanco,
resultado de la evaporación del formol por un mal sellado del recipiente,
que provocará una mala fijación de la muestra, ocasionando
además artefactos de autolisis que recordarán al pénfigo
vulgar. Los tejidos más difíciles de fijar son: los glandulares,
los nerviosos, los vasculares y los musculares. Las muestras no se podrán
congelar antes o durante la fijación porque los cristales de hielo
distorsionarán el tejido. El punto de congelación del formo¡
es -11°C.
Debemos enviar al patólogo un formulario donde consten los datos
de identificación del paciente, historia clínica, signos
clínicos y diagnóstico probable así como la orientación
de la muestra tomada, para ello realizaremos un diagrama explicativo de
la zona biopsiada. Otros autores recomiendan para evitar el abarquillamiento
y distorsión de los bordes de la biopsia posicionar la biopsia
en un papel estéril con la superficie mucosa hacia arriba.
6-Sutura:
Se darán dos puntos que se retirarán a los 6-8 días.
Los artefactos en la biopsia oral más frecuentes producidos por
el clínico : (13-17).
-Presionar con pinzas la muestra, sobre todo si éstas tienen dientes
ocasionan desgarros y "pseudomicroquistes" al invaginarse el
epitelio en el conectivo. Margarone et al, señalan que estas distorsiones
pueden impedir el diagnóstico correcto de una neoplasia epitelial.
-Anestesiar sobre la lesión o en su margen ocasiona hemorragias,
vacuolas que desplazan el tejido conectivo, y alteraciones en la arquitectura
celular normal.
-La aplicación de productos sobre la lesión que induzcan
modificaciones tisulares.
-Sumergir la biopsia en una cantidad insuficiente de fijador.
-No evitar la inclusión de materiales indeseables en la muestra:
un ejemplo de esto es el polvo de los guantes que puede simular células
epiteliales atípicas o estructuras bacterianas, o bien fragmentos
de placa o de cálculo que pueden ser confundidos con una infección
actinomicótica así como el algodón y los materiales
de restauración endodónticos.
-No obtener eltejidos suficiente
en extensión y en profundidad.
BIBLIOGRAFIA
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15. Lydiatt DD . Cancer of the oral cavity and medical malpractice. Laryngoscope
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16. Margarone JE, Natiella JR, Vaughan CD. Artefacts in oral biopsy specimens.
J. Oral Maxillofac. Surg. 1985; 43,163-172.
17. Seoane J, Varela-Centelles P, Ramirez JR, et al . Artefacts produced
by suture traction during incisional biopsy of oral lesions. Clin Otolaryngol
2002,27: 549-553.
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EL LOCALIZADOR ELECTRÓNICO DE
ÁPICES:
UN INSTRUMENTO ÚTIL EN LA ENDODONCIA MODERNA
Resumen: Los Localizadores electrónicos
de ápices, se han constituido en la actualidad en una arma más
con la que contamos para poder realizar una endodoncia, con el mayor respeto
a los tejidos apícales y periapicales del diente. En este artículo
se analiza su forma de empleo y se recomienda su utilización como
guía de nuestra aproximación a los tejidos apicales. Creemos
que para fijar el límite apical ideal, se hace necesario e inevitable
la realización de la conductometría a través de la
radiografía periapical.
Palabras clave: Conductometría, límite
apical, localizadores de ápices.
En 1962 Sunada (1) luego del aprovechamiento de las investigaciones de
Suzuki, usando una corriente directa, perfecciona un método eléctrico
para medir la longitud del canal radicular. Surgen así los localizadores
electrónicos de ápices (LEAs) denominados de primera generación.
En la actualidad y con importante perfeccionamiento, se comercializan
los de tercera generación (Endex, Neosono Ultima EZ, Justy II,
Apex Finder A.F.A, Root ZX).
 |
Fig.1. LEA Root
Zx. Observar la escala en azul indicadora que el instrumento va
penetrando en el interior del conducto auricular. Debemos recalcar
que el que esté en nivel 2, no significa estar a 2 mm del
foramen apical. |
Todos los LEAS funcionan por el aprovechamiento del cuerpo humano para
completar un circuito eléctrico. Poseen dos electrodos, uno es
conectado a un instrumento endodóntico, el otro es conectado
al cuerpo del paciente ya sea por un contacto con el labio o por un
electrodo en su mano. El circuito eléctrico se completa, cuando
el instrumento es introducido en el conducto radicular en sentido apical,
y toca los tejidos periodontales. En este momento en la escala se indica
que el área apical ha sido alcanzada. Esto significa la utilización
de dos corrientes alternadas de frecuencias diferentes, que detectan
la diferencia máxima en los valores de impedancia asociados a
aquellas frecuencias. Esta impedancia aumenta cuando el circuito es
cerrado al alcanzar el foramen apical (2).
Si observamos las recomendaciones de los fabricantes para la utilización
del LEA Root Zx (J. Morita MFG. Corp. Japan) (Figura 1) podemos leer:
"..La posición de la punta de la lima es indicada por el
medidor de la pantalla. La indicación 0.5 del medidor indica
que la punta de la lima está en las proximidades del foramen
apical (o sea, pasando un promedio de 0.2 ~ 0.3 mm la entrada de la
constricción apical hacia el ápice). ...Cuando la lima
alcance el foramen principal (indicación "0" del medidor),
cambiará la alarma a un zumbido continuo simple y comenzará
el destello de la palabra 'APEX".
Para ubicar la longitud deseada, los fabricantes recomiendan, "Hallar
la longitud del canal hasta el asiento apical (o sea, el punto de extremo
del material de relleno) sustrayendo 0.5 • 1.0 mm de la longitud
de trabajo indicado por la indicación 0.5 del medidor".
En otro de los LEAs, el Apex
Finder Plus modelo 7005 (Analytic Endodontic. USA) podemos leer: El modelo
7005 del localizador de ápices debe usarse en odontología
para ubicar el foramen apical de un canal radicular en conjunción
con el tratamiento endodóntico.
...Cuando se llegue al ápice, la barra indicadora centellará
en un patrón alternado en cada lado de la marca "0" y
la unidad emitirá un sonido lento indicando ápice. La
punta de la lima estará ahora en el foramen apical."
Este acto que parece tan simple merece de un análisis el cual trataremos
de realizar en este artículo.
En primer lugar, lo que se procura con los LEAS es medir la distancia
desde el borde incisal u oclusal al foramen apical y a partir de esa longitud,
se aconseja restar entre 0.5 y 1.0 mm. Se fija así el 'limite apical
ideal", que se piensa, debería coincidir con la referencia
anatómica denominada constricción apical.
¿Qué es la constricción apical?
La constricción apical es el punto más estrecho del conducto
radicular donde confluyen, el conducto dentinario y el cono o conducto
cementerio (Figura 2). También puede coincidir con la denominada
unión cementodentina-conducto. Cuando está presente, su
diámetro es de 224 um en los jóvenes y 210 en los seniles
(3).
¿Por qué debemos llegar hasta ese punto con la preparación
quirúrgica y obturación tridimensional del conducto radicular?
En primer lugar, porque el campo de acción de los endodoncista
es el conducto dentinario el cual finaliza a nivel de la constricción
apical, lo cual obliga a detener la preparación quirúrgica
y obturación tridimensional en ese punto.
Por otra parte, la no invasión con la instrumentación y
obturación de la porción cementeria del conducto radicular
(cono cementerio), permitiría al tejido periodontal una mejor cicatrización
pos-endodoncia. Algunas observaciones radiográficas (4-5) e histológicas
(6) en dientes humanos, mostraron mayor frecuencia de reparación
en los casos en que las obturaciones quedaron ligeramente cortas en relación
al foramen apical.
|
|
Fig.2. Tercio apical de Incisivo
central superior derecho: Foramen apical (F); Penetración
del cemento dentro del conducto radicular dando origen al "cono
cementerio" (303.8 um y 616 um), unión CDC y conducto
radicular dentinario. Observar ausencia de contrición apical.
Hematoxilina-Eosina. Magnificación original x 10. (Corte
histológico publicado por Harrán Ponce E and
Vilar Fernández JA. J of Endodon 2003;3:214-9)
|
Fig.3. Incisivo lateral superior derecho mostrando
desviación del conducto a nivel apical para ir a terminar en
el foramen principal. Observar la concavidad de la pared del conducto
y la ausencia de constricción apical. Hematoxilina-Eosina.
Magnificación original x 10. |
Nuestra experiencia clínica,
nos dice que pretender localizar dicha referencia anatómica puede
llegar a tener sus inconvenientes. Estudios anteriores demuestran que
la constricción apical no siempre está presente y cuando
está, puede ser irregular y no coincidir con la ubicación
de la unión cementodentina-conducto (7-8). Cuando clínicamente
suponemos haber encontrado con la punta del instrumento, la resistencia
necesaria que nos hace pensar que estamos en la constricción apical,
debemos tener en cuenta que la mayoría de los foramenes apicales
termina a un costado del ápice (9) y que la pared cóncava
de dicha finalización puede ser la que en realidad esta ofreciendo
resistencia al paso del instrumento (Fig 3). Además, las terminaciones
de los conductos por lo general son en forma de delta apical (varios foramenes
a la vez) y esto hace que el instrumento encuentre dificultad en coger
alguno de ellos y se quede en el comienzo de entrada a los mismos.
Calcificaciones pulpares
(agujas cálcicas, dentina de irritación) pueden también
confundir al operador y el funcionamiento correcto de los localizadores
de ápices. Estos aspectos pueden dar la sensación táctil
o visual por medio de los LEAs, de estar en la constricción apical
cuando en realidad no lo es.
|
| Fig.4. Demarcación de un foramen apical
en coincidencia con el vértice apical, de la raíz distal
de primer molar inferior izquierdo en un paciente de 30 años
de edad. SEM, x 22 |
La otra estructura anatómica importante en el tercio apical y utilizada
como punto de referencia por los LEA es el foramen apical. Kuttler (3),
define a dicha zona como el borde convexo más externo del cono
o conducto cementario, en íntimo contacto con el tejido conectivo
periodontal (Fig. 2 y 4). Analizando la ubicación del foramen apical
en relación al vértice apical, la mayoría de los
estudios anteriores observan que por lo general no es único y que
su lugar de emergencia casi nunca es en coincidencia con el vértice
apical (3,7-9). Tampoco hay relación de su ubicación con,
tipo de diente, edad, sexo, patología pupar y/o periapical. Utilizar
como referencia el foramen apical, significa llegar con el instrumento
en pleno tejido periodontal, ya que para ello hay que traspasar la porción
o cono cementario (Figura 2) y además de lesionar esta zona, se
corre el riesgo de impulsar a los tejidos apicales y periapicales restos
nocivos y perjudiciales para la correcta cicatrización pos-endodoncia.
Al respecto, Seltzer (10) ha demostrado que forzar materiales de obturación
dentro de los tejidos periapicales resultan en una condición inflamatoria
persistente.
Los conductos accesorios o laterales (Fig. 5-6-7) también juegan
un papel importante en el funcionamiento de los LAEs. Distintas investigaciones
demuestran la existencia de entre un 19.6% y un 33.33% de conductos accesorios
en el tercio apical (11, 12). De Deus (13), comprobó la existencia
de algún tipo de conducto accesorio en el 27.4% de los 1140 casos
estudiados. Las características histológicas de cualquier
conducto accesorio o lateral, es similar a la de la parte final del conducto
radicular principal, a nivel del cono cementario y foramen apical. Esto
hace que al pasar la punta de la lima por el conducto, pueda el LAE marcar
como si estuviera ya en el foramen o sus proximidades.
El caso clínico de las figuras 5 a 10 demuestra los inconvenientes
que pueden suponer el estar ante algún conducto lateral o accesorios,
y haber confiado en el LEA como medio para determinar el límite
apical.
Además de todos estos aspectos anatómicos, ha sido demostrado
que la impedancia del sistema está determinada en función,
de la geometría del conducto, el tamaño del foramen, la
conductividad eléctrica del contenido del conducto y el grado de
esclerosis de la pared del conducto radicular (14).
|
Fig.5.Segundo premolar superior
con pulpa vital donde se observa conducto lateral (flecha)
en tercio apical
|
Fig.6.Dibujo de interpretación
de conducto lateral donde al llegar con la punta de la lima el LEA
señala estar a 1 mm del foramen apical |
Fig.7.Corte histológico
de un conducto lateral mostrando lo importante de sus longitudes,
muy semejante a la parte terminal del conducto radicular y en comunicación
con el ligamento
periodontal. Hematóxilina-eosina. Magnificación original
X 10
|
Según las especificaciones
de los fabricantes, cuando el LAE marca estar en la referencia 0.5, habría
pasado entre 0.2 - 0.3 mm la ubicación de la constricción
apical.
Conseguida la supuesta longitud radicular, los fabricantes sugieren restar
a dicha longitud entre 1.0 y 0.5 mm, con el objetivo de estar en la constricción
apical. Al respecto debemos decir que estudios anteriores (3,7-9) ubican
a la constricción apical (cuando existe), a una distancia del foramen
apical entre 0.200 mm y 3.00 mm. Es por demás claro, que con esta
metodología en los mejores de los casos podemos estar en la CA.
De no ser así, podríamos haber quedado corto, instrumentar
en la porción cementaria o lo que sería más grave,
estar instrumentando a nivel del foramen apical. Estas dos últimas
situaciones significan estar sobre¡ nstrumentando. Cuando esto ocurre,
difícilmente, al pretender realizar una obturación tridimensional
se pueda controlar el material dentro del conducto dentinario. Esta reflexión
coincide con los resultados obtenido por Shabahang et al. (15) quienes
con la utilización del LAE Root ZX, observaron estar en el 65.45
% en el foramen apical, cortos en un 3.8% y haber sobreinstrumentado en
un 30.8%. Sugieren que para las limas cuya punta estuvo exactamente en
el foramen apical, el restar 0.5mm supondría estar en la constricción
apical. Para los que traspasaron el foramen apical, aconsejan restar 1.0
mm o más para evitar la sobre¡ nstrumentación. Nuestro
criterio no concuerda con dichos autores ya que en el 65.45% y en el 30.85
de los casos se ha sobreinstrumentado, ya sea por llegar al foramen apical
o por haber traspasado el mismo.
|
| Fig.8.Conometría según el límite
apical fijado siguiendo las indicaciones del LEA. Observar que hemos
quedado a la altura de la entrada al conducto lateral a +/- 3 mm del
vértice apical radiográfico |
Fig.9.Modificación de la conometría
tratando de llegar a 1 mm del ápice radiográfico |
Fig.10.Obturación final con técnica
de condensación lateral. |
Para Pratten and McDonald (16), con la utilización del Root ZX,
obtuvieron un 59% de precisión en localizar la constricción
apical, frente al 18% obtenido con el método radiográfico,
resultados que demuestran lo difícil de ubicar clínicamente
dicha referencia anatómica.
Cuando la referencia que utiliza el LEA es el foramen apical, han encontrado
éxitos en su localización entre el 84 a 100% de los casos
evaluados. Coincidimos con dichos resultados pero debemos decir que esto
se debe a que cuando la punta de la lima llega al foramen, la proximidad
a los tejidos periapicales y el cierre del circuito eléctrico hace
que sea un comportamiento normal del aparato y hasta podríamos
decir que sus resultados son predecibles.
Como ha sido demostrado, los LEAs son aparatos que pueden cooperar en
la correcta fijación del limite apical ideal, por lo tanto seguidamente
detallaremos como aconsejamos la utilización de los mismos.
Diagnóstico Clinico-Radiográfico:
Seleccionado el caso clínico, se debe efectuar el diagnóstico
clínico radiográfico que permita presumir el estado histopatológico
de los tejidos pulpar y/o periapical (Figura 11)
|
| Fig.11.Radiografía inicial de 1er. molar inferior
derecho con tejido pulpar vital |
Apertura Cameral:
Con aislamiento absoluto, se realiza la apertura cameral según
criterio clínico del diente a tratar y posteriormente se lava con
hipoclorito al 1.0% y se seca sólo la cámara pulpar (Figura
12).
|
| Fig.12.Apertura cameral mostrando la entrada a los
conductos radiculares sin interferencias de las paredes laterales
de la cámara |
Abordaje del o los conductos radiculares:
En primer lugar se efectúa el sondaje del o los conductos radiculares
con una lima lisa tipo K n° 10 o 15 hasta las proximidades del tercio
apical, posteriormente se efectúa la preparación quirúrgica
del conducto radicular en los tercios cervicales y medios, con instrumentación
manual y/o mecánizada. Finalizada la misma, se selecciona una lima
lisa tipo K que mejor ajuste en el tercio apical del diente. Para introducir
la lima en el conducto radicular, se fija el tope de goma sobre el borde
incisal o referencia oclusal, se coloca el extremo del electrodo entre
el mango y el tope de goma y con un movimiento corto y suave de derecha-izquierda,
se va penetrando en el conducto hasta que el LEA nos marque estar en la
posición de 1 mm. Llegado a esta posición, se detiene el
avance, se ajusta el tope de goma y se quita una radiografía intraoral
(Figura 13).
|
| Fig.13. Conductometría del conducto mesio-vestibular
realizada con una lima lisa tipo K no 15 (Densplay) y con ayuda del
LEA hasta referencia 1 mm |
Seguidamente, se retira la lima y se mide la longitud obtenida con el
LEA. Observando la radiografía, se modifica la longitud obtenida
tratando que la longitud de trabajo (conductometría) quede a +/-
1 a 1.5 mm desde el ápice radiográfico (Figura 14).
|
| Fig.14. Conductometría final luego de las
variaciones necesarias |
Finalizada la preparación
quirúrgica, se adapta el cono maestro a cada conducto y se realiza
una técnica de obturación tridimensional, optando en este
caso por la técnica de condensación lateral (Figura 15,
16).
|
|
| Fig. 15. Conometría | Fig.16. Obturación final con técnica
de condensación lateral, en el límite apical elegido |
Conclusión:
La utilización de los LEAS puede ser de mucha utilidad durante
la terapia endodóntica, en procura de fijar el limite sin agresión
a los tejidos apicales y periapical del diente.
Consideramos que su mejor utilización es como instrumento que nos
ponga en "alerta" sobre nuestra aproximación al tercio
apical, para de esta forma, no llegar al foramen apical y evitar la agresión
a los tejidos apicales y períapicales. Luego, se hace necesario
e inevitable la torna radiográfica que permita determinar la ubicación
final del limite apical ideal.
La fijación del límite apical con la sola utilización
de los LEAs, puede crear picales del diente.
os límites que ocasionen daños a los tejidos a y periapicales
del diente.
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16. Pratten H, McDonald NJ. Comparison of radiographic and electronic
working lengths. J Endodon 1996;4:173-6.
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CÓMO
LO HAGO YO: SEDACIÓN FARMACOLÓGICA POR VÍA ORAL
1Emma Vázquez García
2Pedro Diz Dios
l Servicio de Atención Primaria de Lérez. Pontevedra
2Facultad de Medicina y Odontología. Universidad de Santiago
La sedación consiste en atenuar la ansiedad utilizando drogas sistémicas
que no inducen pérdida de conciencia, aunque secundariamente provocan
relajación muscular, inhibición de los reflejos y disminución
del flujo salival.
El método ideal de sedación no existe, ya que todos presentan
efectos indeseables, por lo que su aplicación debe reservarse a
aquellos pacientes en los que han fracasado otras alternativas como las
técnicas de modificación de la conducta, la desensitización
o la contención física. Para seleccionar a los pacientes
es imprescindible hacer una valoración previa en la que se incluyan
la historia médica y farmacológica, recabando información
sobre episodios de alergia, experiencias anteriores con sedación
y anestesia, e interacciones medicamentosas. El examen físico y
los antecedentes médicos ayudarán a identificar a los pacientes
de "riesgo cardiopulmonar" o con otros problemas sistémicos
que contraindiquen la aplicación de esta técnica; en caso
de duda se debe consultar con el pediatra o el médico de familia
antes de efectuar una sedación farmacológica.
|
| Fig.1. Tratamiento de una paciente con retraso psicomotor
combinando sedación farmacológica por vía oral
(Atarax®) con restricción física |
Durante la sedación, los pacientes deben mantener sus constantes
vitales estables, el reflejo laríngeo intacto, la respiración
espontánea y permanecer conscientes en todo momento. La vía
de administración del fármaco dependerá de si el
medicamento está disponible en la presentación requerida
y de si el paciente la tolera adecuadamente. La administración
de óxido nitroso por vía inhalatoria tiene múltiples
ventajas, pero los problemas conductuales de muchos de nuestros pacientes
limitan con frecuencia la aplicación de esta técnica. Nosotros
empleamos básicamente la vía oral para efectuar sedaciones
"superficiales" (mal llamadas conscientes) en régimen
ambulatorio (Fig. 1), en ocasiones combinada con restricción física.
La vía oral es habitualmente bien aceptada por el paciente, permite
administrar dosis preoperatorias domiciliarias y sus efectos se perciben
de forma progresiva, por lo que suelen ser mejor tolerados. La sedación
"profunda" se acerca conceptualmente a la anestesia general,
por lo que exige la monitorización del enfermo. Todas las sedaciones
"profundas" y las "superficiales" en pacientes considerados
de riesgo (compromiso respiratorio, angor inestable, convulsiones recurrentes,
etc.), las llevamos a cabo combinando la vía inhalatoria y la parenteral
en medio hospitalario, bajo la supervisión de un especialista en
anestesiología (Fig. 2). El primer agente sedativo que se empleó
fue el etanol. En 1776 se sintetizó el óxido nitroso y en
1845 Horace Wells lo aplicó por primera vez para efectuar una exodoncia.
El clordiazepóxido, la primera benzodiacepina, se empezó
a comercializar hace poco más de50 años; hasta la actualidad
se han sintetizado más de 3000, aunque sólo se utilizan
aproximadamente 25. La elección del fármaco se realiza habitualmente
en base al efecto deseado (además de sedación, amnesia,
antiemético, antisialagogo o relajante muscular) y según
la patología sistémica del paciente (enfermedad pulmonar
obstructiva crónica, síndromes orgánicos cerebrales,
transtornos conductuales que obligan a consumir neurolépticos,
etc.).
|
Fig.2. Sedación de un paciente con angor inestable supervisión
de un especialista en anestesiología
|
Es importante recordar que las dosis recomendadas por los laboratorios
están calculadas para individuos sanos de 70 kg. de
peso que no toman ninguna medicación concomitante. Para minimizar
el riesgo de la sedación por vía oral es importante manejar
pocos fármacos, evitar las combinaciones farmacológicas,
y administrar el medicamento siguiendo un protocolo preestablecido (Tabla
1). Los fármacos que nosotros utilizamos habitualmente son hidroxicina
diclorhidrato (Atarax®), alprazolam (Trankimazín®) y diacepam
(Valium®). Si fracasamos en el intento de sedación no se debe
buscar otra vía, asociar otra droga, ni aumentar la dosis; es preferible
replantear el caso y adoptar una de estas medidas en una cita posterior.
Protocolo de sedación
por vía oral
- Evitar la ingesta en las últimas 4 horas, para minimizar la emesis
y facilitar la absorción del medicamento (excepto los diabéticos)
- Aplicar en una atmósfera de calma (mejor en el domicilio)
- Emplear refuerzos conductuales positivos
- Utilizar siempre anestesia local
- Si el paciente no colabora interrumpir la sesión (íno
inducir una anestesia general en el gabinete!)
- No intentar la sedación si los antecedentes médicos la
contraindican
HIDROXICINA DICLORHIDRATO
(ATARAX®)
Actúa en regiones subcorticales específicas del sistema
nervioso central, reduciendo su actividad. Tiene efecto ansiolítico,
antiemético, antiespasmódico y antihistamínico. No
provoca dependencia. Se absorbe muy rapidamente en el tracto gastrointestinal,
observándose sus efectos a los 15-30 minutos de la ingestión.
Aunque tiene un amplio margen de seguridad, puede presentar efectos secundarios
como somnolencia (el más frecuente), laxitud, vértigo o
hipotensión. Más raramente se han comunicado alteraciones
gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea, constipación
y dolor epigástrico). Excepcionalmente, a
dosis muy elevadas se han descrito convulsiones e hipertermia. Tiene efecto
sinérgico con opiáceos y barbitúricos, debiendo reducir
la dosis a la mitad en los pacientes que consumen estos fármacos.
Se presenta en comprimidos ranurados de 25 mg y en suspensión (2mg/ml).
Nosotros lo utilizamos exclusivamente en niños, en la presentación
de jarabe, ya que es más fácil de dosificar, lo toleran
mejor, y a diferencia de los comprimidos no tiene lactosa. El jarabe se
debe administrar antes de las comidas, solo o diluido en agua o zumo de
frutas. Aunque para obtener el efecto sedante se recomienda una dosis
de 0,6 mg/kg de peso, nosotros administramos dosis mayores (0,9-1 mg/kg),
ya que nuestros pacientes suelen ser mayores de 5 años. Así,
para un niño de 10 kg prescribimos 5ml (10 mg), que equivalen a
una cucharadita de café, y para uno de 30 kg 15 ml (30 mg), que
es la capacidad de una cucharada sopera. Recomendamos administrar el fármaco
aproximadamente 30 minutos antes de la consulta y aconsejamos a los padres
que traigan el jarabe, ya que en ocasiones su efecto es muy fugaz, en
cuyo caso aplicamos una nueva dosis (la mitad de la dosis inicial) en
el propio gabinete.
ALPRAZOLAM (TRANKIMAZÍN®)
Vázquez García E, Diz Dios P
Sedación Farmacológica por Vía Oral
Es una benzodiacepina con actividad ansiolítica. Se absorbe rápidamente
y las concentraciones máximas en plasma se alcanzan 1 a 2 horas
después de su administración. Su vida media es 12-15 horas
y uno de sus metabolitos, el alfa hidroxi-alprazolam, tiene una cierta
actividad biológica; además, algunos fármacos de
uso común como la cimetidina y los antibióticos macrólidos
pueden retrasar su aclaramiento, lo que debe tenerse en cuenta para planificar
la reincorporación del paciente a su actividad social y/o laboral
habituales (debe venir acompañado, no conducir vehículos,
etc.). Este fármaco es especialmente útil en estados de
ansiedad, tensión, irritabilidad y/o hiperactividad del sistema
nervioso vegetativo. En consecuencia lo prescribrimos en pacientes con
neurosis de ansiedad y, de forma profiláctica, para minimizar el
estrés en pacientes de riesgo como cardiópatas o epilépticos.
En los últimos años también lo administramos con
buenos resultados a discapacitados psíquicos de comportamiento
impredecible o con un grado limitado de colaboración. Sus efectos
secundarios más comunes son somnolencia y aturdimiento. Menos frecuentemente
se han descrito visión borrosa, cefalea, insomnio, temblores, descoordinación
o alteraciones gastrointestinales. Otras complicaciones como agitación,
alucinaciones, irritabilidad, disartria o disfunción sexual son
excepcionales, y se asocian exclusivamente a tratamientos prolongados.
Se presenta en comprimidos de 0,25, 0,50, 1 y 2 mg. Habitualmente empleamos
una dosis única de 0,50 mg 1 hora antes de la consulta.
En individuos de menos de 60 kg de peso que no reciben ninguna otra medicación
en ocasiones prescribimos 0,25mg, repitiendo eventualmente la dosis al
llegar al consultorio. Se ha sugerido que en pacientes tratados previamente
con tranquilizantes menores, antidepresivos o hipnóticos, y en
los diagnosticados de alcoholismo crónico, deberían aplicarse
dosis mayores, pero nosotros no tenemos experiencia en este sentido, ya
que paradójicamente el efecto depresor de las benzodiacepinas sobre
el sistema nervisoso central se potencia en estas circunstancias.
DIACEPAM (VALIUM®)
Es una benzodiacepina que actúa sobre el sistema límbico,
el tálamo y el hipotálamo. Tiene efecto ansiolítico,
sedante, miorrelajante, anticonvulsivante y amnésico. Se absorbe
rápidamente en el tracto gastrointestinal, alcanzándose
el pico plasmático a los 30-90 minutos. Su eliminación se
prolonga de 1 a 2 días, lo que debe tenerse en cuenta para la reinserción
socio-laboral del paciente. El diacepam se recomienda para controlar la
ansiedad, la agitación y la tensión psíquica secundarias
a estados psiconeuróticos y trastornos situacionales transitorios.
Habitualmente reservamos este medicamento
para pacientes muy irritables y poco colaboradores, y para aquellos que
ya lo consumían de forma crónica por otras razones. Generalmente
no lo empleamos en niños, ancianos, ni pacientes con afecciones
hepáticas o renales, porque en ellos se prolongan significativamente
los efectos del fármaco. Tampoco lo recomendamos en pacientes con
distrofia muscular, hipotonía, compromiso respiratorio o cardiopatía
severa. Sus efectos secundarios más comunes son dosis-dependientes
e incluyen somnolencia, fatiga y debilidad muscular. Menos frecuentemente
se observa confusión, diplopia, cefalea, disartria, alteraciones
de la secreción salival, hipotensión o depresión
circulatoria.
Se presenta en comprimidos ranurados de 5 y 10 mg que contienen lactosa.
Las reacciones paradójicas son relativamente frecuentes en los
niños, especialmente entre los que presentan rasgos autistas e
hipercinéticos, por lo que en los últimos años hemos
reducido considerablemente sus indicaciones en este colectivo (aunque
ya previamente empleábamos casi exclusivamente la vía de
administración rectal). En los adultos generalmente administramos
10 mg 1 hora antes de la consulta.
REFERENCIAS
1. Little JW, Falace DA, Miller CS, Rhodus NL. Trastornos de la conducta
y psiquiátricos. En: Tratamiento odontológico del paciente
bajo tratamiento médico. Harcourt Brace, Madrid 1998; cap. 26:
546-575.
2. Vélez Colón A, Machuca Portillo C. Tratamiento de pacientes
especiales bajo anestesia general. La sedación en odontología.
En: Bullón Fernández, Machuca Portillo G. La atención
odontológica de pacientes médicamente comprometidos.
Laboratorios Normon SA, Madrid 1996; cap. 4: 109-147.
3. Honorato Pérez J. Tratamiento de la ansiedad. En: Bascones Martínez
A. Tratado de Odontología. Trigo SA, Madrid 1998; cap. 3: 1015-1020.
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